2013/08/19

Cala de San Pedro (Las Negras - Almería)

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Poco a poco, y en cuanto tengo algo de tiempo libre continuo desgranando las historias de mis viajes en vacaciones, ésta vez le toca el turno a la Cala de San Pedro a unos 4 km. aproximadamente de Las Negras (Almería).

Hace dos años en el verano de 2011, durante un curso de submarinismo (P.A.D.I) que realicé en Las Negras, me contaron la historia de una cala escondida que poseía el color de sus agua turquesa, exclusiva para el nudismo y el snorkel, donde existía un manantial de agua natural potable y muchas personas acampaban abrazando la naturaleza en plena libertad durante semanas e incluso años, era La Cala de San Pedro el último reducto hippie de España.

Hace un par de semanas pude saciar mi curiosidad y conocer esta cala, y es que tengo la suerte de tener una compañera tan aventurera como yo. Se puede hacer el recorrido hasta la Cala de San Pedro a pie desde las Negras, con una duración estimada de 45 minutos, pero yo accedí por mar, realizando el trayecto Las Negras-Cala de San Pedro en lancha por 12 euros ida y vuelta (caro la verdad), tras unos 10 minutos por fin llegue a esta cala que por suerte no estaba tan masificada como había visto y leído en algún blog. A mi llegada encontré varias tiendas acampadas en primera línea de playa, la mayoría de la gente desnuda, riéndose, bañándose, tomando el sol, tocando la guitarra, fumando y cantando (de forma más que acertada), costaba creer que esa estampa de libertad y alegría a raudales fuera real.

La cala en sí es buena, sin llegar a ser espectacular, en la orilla hay piedras y en el resto arena blanca. Como en la mayoría de playas nuestra sensación será más agradable siempre y cuando el viento y el oleaje sea débil.


Pasamos un buen día allí, el único altercado se produjo por la tarde cuando un visitante hippie de aproximadamente unos 23 años se le ocurrió ponerse a vender bebidas en una nevera para sacar dinero, momentos más tarde los residentes hippies habituales de la cala se percataron de la situación y se enzarzaron en una disputa verbal cara a cara y a pleno pulmón donde sus tatuajes y sus rastas podían recordar a una escena de guerra entre tribus ascentrales, la cual ganaron los residentes añadiendo como punto final un mafioso "tenéis que iros de aquí ya". El chaval no quedó muy conforme y pasados unos minutos en una segunda discusión (en la cual no alcancé a escuchar las amenazas) él y sus amigos hicieron el equipaje rápidamente y se fueron en una lancha que hacia el viaje de regreso a Las Negras, bajo la atenta e impasible mirada de un hippie residente que hacía la vez de centinela hasta ver cumplida la expulsión de la cala mientras atardecía. Al rato me enteré que todo se debió a que los residentes tienen habilitado un chiringuito para ganarse algún que otro euro, por lo que expulsaron a la competencia que le había surgido.

La tarde continuó sin problemas, y decidimos subir más arriba de la playa para ver el entorno y las viviendas de los hippies.


En la parte interior encontramos tiendas de campaña a la sombra de higueras y árboles, restos de torres edificadas aprovechadas como viviendas, en algunas se veían las placas solares que les proporcionan electricidad.



Cerca de las 20:00 tuvimos que volver a la playa ya que a esa hora venía la última lancha para llevarnos de nuevo a Las Negras, finalizando así un relajante día.


Una vez de vuelta y hablando con alguno de los habitantes de las Negras, me informé acerca de la historia de esta cala, y es que ya en la antigüedad era importante, puesto que servía tradicionalmente como abrigo para navegantes, encontrándose también en ella la única fuente de agua dulce perenne en todo el litoral de Cabo de Gata.

El aislamiento de la cala por vía terrestre y la existencia de agua hacían de este lugar idóneo para el refugio y aguada de corsarios y piratas. Es por este motivo que a lo largo de la historia se intentó incesantemente proteger la cala de invasiones piratas. Así en 1501 se instalan 3 guardas, pero aún sin ningún tipo de fortificación.

Fue en 1571, cuando se propuso la construcción de una torre de defensa de la fuente, la cual fue terminada en 1583.

Actualmente estas tierras son de Daniel Navarro, puesto que la Junta de Andalucía dejó escapar la opción de hacerse con la zona por 90.000 euros, y fue Navarro quién compró los terrenos en 1999 a los herederos de un inversor con socios ingleses al que las trabas legales disuadieron de llevar a cabo un proyecto urbanístico. Las 200 hectáreas que adquirió estaban escrituradas en 15 millones de pesetas (90.000 euros), un precio llamativamente bajo. El propio Navarro admite que pagó más, sin precisar cuánto. La Junta inició después un largo litigio que se cerró en enero de 2007, cuando el Tribunal Superior andaluz dio la razón a Navarro y le reconoció la propiedad de 48 fincas. Ahora toda la cala hasta el poblado de Las Negras es de Navarro salvo la playa, dominio marítimo terrestre, competencia de Costas, una finca privada y un antiguo cuartel de la Guardia Civil, comprado por la Junta y hoy okupado. Ahora maneja dos opciones para sacar beneficios de su inversión. Una, un pequeño resort o dos, venderlo a algún comprador (privado) o a la Junta de Andalucía. Y según ha explicado en más de una ocasión está dispuesto a vender, no a regalar. Es por esto que el propietario del terreno donde se sitúa la Cala de San Pedro, ya ha puesto ante la Guardia Civil más de 100 denuncias por acampada ilegal, construcción de habitáculos y hogueras en la citada cala pero las autoridades no desalojan a la veintena de personas que han hecho de San Pedro su lugar de residencia habitual.

Ante la nulidad de acción de desalojo por parte de la Junta, Daniel Navarro realizó en 2012 movimientos de tierra con eliminación de vegetación con el objetivo de arreglar el camino y la explanada de aparcamiento e instaló una barrera con el fin de facilitar el acceso a esta cala y cobrar a los coches que accedían a ella, siendo expedientado por la Delegación de Medio Ambiente la cual ha presentado una propuesta de sanción de 3.000 euros por las actuaciones realizadas “sin autorización” en zona protegida, por lo que tuvo que quitar la barrera y la Junta instaló un cartel de prohibido aparcar con pena de multa en la explanada (el acceso a esta explanada es bastante malo no te recomendaría que lo intentaras con tu coche).

A pesar de la recogida de basura y cuidado de la cala, los residentes también tienen sus sombras, además de la ocupación de fincas, hay que añadir la instalación de dos establecimientos ilegales a modo de chiringuitos sin ninguna garantía sanitaria ni de salubridad, afectando al valor paisajístico y natural de la cala de San Pedro. La instalación de letrinas en el entorno de la cala ha provocado un foco de contaminación que puede afectar a la calidad del manantial natural y la inspección judicial anunció el arresto de dos jóvenes acusados de tráfico de drogas. Se trata de un chico de origen israelí y una joven lituana presuntamente transportaban hachís y marihuana desde una conocida comuna hippie de Órgiva (Granada) hasta San Pedro.

Como curiosidad, he de decir que algún que otro político, cantante y modelo se ha dejado caer por aquí para disfrutar de este paradisiaco sitio que cuenta con el plus del anonimato que reina en la playa y con su principal ley "vive y deja vivir".

Yo recomiendo que la visites siempre y cuando seas respetuoso y cuides del entorno, si te llevas la comida y la bebida hasta allí podrás disfrutar sin problemas ni sorpresas del último rincón de libertad en España.

Aquí os dejo una compilación de vídeos documentales realizada sobre esta cala.


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