2016/09/26

Estigmas sociales: Drogas, Alcohol y Suicidio

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El consumo de drogas y alcohol se presenta como un problema social por la diversidad de factores que intervienen en su aparición y desarrollo. En sociedades forzosamente imperfectas en las cuales vivimos, siempre habrá espacio para el sufrimiento, el miedo, los conflictos, las dificultades, las angustias, por lo que no es extraño que se recurra a unos productos que, más o menos, de una u otra forma, aportan una fantasía de paraísos artificiales, permitiendo algunos alivios ilusorios o, más sencillamente, son vistos como ayudas o desahogos a la hora de vivir los problemas.

Al principio casi todos los adictos creen que pueden dejar de usar drogas por sí mismos, y la mayoría trata de hacerlo sin recibir tratamiento. Aunque algunas personas sí lo logran, muchos intentos fracasan cuando se quiere lograr la abstinencia a largo plazo. Las investigaciones han mostrado que el abuso de drogas a largo plazo produce cambios en el cerebro que persisten por mucho tiempo después de que se dejan de consumir las drogas. Estos cambios en la función cerebral inducidos por las drogas pueden tener muchas consecuencias sobre el comportamiento, lo que incluye la incapacidad para ejercer control sobre el impulso de usar drogas a pesar de las consecuencias adversas, característica determinante de la adicción.

Aquí os dejo 3 desgarradores documentales, 2 de ellos sobre drogas y alcohol, contados en primera persona por toxicómanos y ex-toxicómanos, profesionales de F.A.D. (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción), Alcohólicos Anónimos y familiares de los mismos donde relatan su pesadilla por las adicciones. Alguno de los excesos anteriores tiene un desenlace mortal, con el fin de poner solución final a un problema que puede ser temporal, dejando injustamente a familias sufriendo sentimientos de culpabilidad, búsqueda de respuestas que nunca llegan en una constante que genera angustia y agotamiento, con el agravante de que el entorno social y familiar, suele rodear al suicidio de un muro de silencio que dificulta todavía más el necesario proceso de duelo.










¿Y tú que piensas?